Sobre tener hambre
Tengo hambre, pero no es la hora de comer. Trato de distraerme. Tomo agua. Me sirvo otro café.
Compré unos parches que “controlan el apetito”.
Pienso: no lo controlan… o quizás no me los puse bien.
Pienso en lo que desayuné: una arepa. Me culpo porque es un carbohidrato.
Ya no quiero pensar más. Sigo con hambre.
Quiero comer, pero tengo tres kilos de más. Creo que son tres. No lo sé con exactitud. No me peso desde hace años.
Estaba de vacaciones en la playa. La vida en traje de baño puede ser un martirio.
Pienso: ¿en qué momento esto volvió a ser un problema? Yo soy la creadora de Project Glam. No debería estar pensando tanto en esto. Ya me reconcilié con el espejo. Qué vergüenza.
Sigo con hambre.
Hace dos días también tenía hambre. Comí una galleta y unas papas fritas a las 11 de la mañana. Ya había desayunado. Qué vergüenza.
¿Qué me pasó?
¿Por qué tengo hambre?
¿Yo nunca tengo hambre?
Abro Instagram. Nuevo reto: cuerpo de bikini antes de Carnaval. Lanzo un improperio.
Respiro. Trato de calmarme.
Sigo con hambre.
En la playa veía pasar a la gente feliz. Cuerpos diversos. Todos distintos. Todos imperfectos. Yo con un traje de baño lindo y un pareo a juego.
¿El pareo era por estar linda? ¿O porque no me gustan mis piernas?
Reflexiono. Me sincero: porque no me gustan mis piernas.
Pienso: tengo 42 años. No me veo tan mal. Me justifico, pero no me quito el pareo.
Tengo vergüenza. Siento que no tengo moral para decirle a nadie que se acepte,
si llevo tanto rato pensando en esto.
Pero recuerdo las estadísticas de Brené Brown: El cuerpo es el factor número uno de vergüenza en las mujeres. No soy la excepción. No lo tengo todo resuelto.
Aunque sueño con que algún día, todas lo tengamos.
Pienso: por eso creé Project Glam.
Reflexiono sobre mi autoridad para hablar del cuerpo.
¿La tengo?
Sí, sí la tengo.
Porque he aprendido que nadie lo tiene todo resuelto. Porque la vuelta a la extrema delgadez nos está afectando otra vez. Porque la relación con el cuerpo no es lineal.
Se construye poco a poco. Hay días buenos. Y días como hoy. Hoy no es uno de los buenos. Pero la mayoría lo son.
Me aplico a mí misma lo que enseño Disfruto vestirme. Vestirme me empodera.
Pienso: me veía bien con el pareo.
Tengo miedo: este fin de semana veré a mi familia.
Tengo tres kilos de más.
Sigo con hambre.
Sigo con Project Glam.
Sigo en la lucha porque todas comamos cuando tenemos hambre.